6.5.07

Óxido Punk


Después de una previa con dos bandas evitables (todavía no entiendo cómo permiten teloneros en recitales de punk o de jazz), un Andrea Prodan desaforado los presentó con un grito de guerra: "Londres tuvo a los Sex Pistols y a The Clash. ¡Pero Manchester tuvo a Buzzcocks!". Aullidos y puños en alto, como en un Nüremberg de chupines negros y rojos.
Los cuatro jinetes sonreían desde el escenario. La formación original dejó de existir, pero la presencia de Pete (líder, cantante y guitarrista) y Steve (primera guitarra y voz en un cuarto de los temas) aseguró la gran convocatoria en Niceto Club. Pete está gordo y calvo. Steve dibuja la pelada con los pocos cabellos que le quedan en el frente. Los años pasan hasta para los más rebeldes.
Nadie puede juzgar la gran expectativa que generó su visita. Era la posibilidad de ver la versión independiente de los Sex Pistols. Los punkies que nunca se vendieron, que se mantuvieron independientes hasta las últimas consecuencias. Incluso su llegada a la Argentina alimentaba el mito: no había ninguna de las grandes compañías promocionando el recital, no estaban ni Grimbank ni la Rock and Pop de fondo. Una decisión ilustra el marco de la gira: la conferencia de prensa la dieron en Salón Pueyrredón.
Pero Buenos Aires está demasiado punk para Buzzcocks. Steve pedía a gritos que dejaran de escupirlo desde el campo. Reprobaban con la mirada los botellazos que partían desde el público hasta el escenario. Se asombraron ante los continuos mosh que generaban sus tres tonos. Ya no están para estas cosas. O tal vez es propio de los argentinos extremar todo. Ser más punks que Rotten.
El show fue genial. Los abuelos demostraron que siguen vivos, que pueden continuar tocando para mantener el mito. Girarán un poco más, entrarán a los salones de la fama del Rock 'n' Roll y morirán con dignidad. Pero creo que ya agotaron la llama punk. La imagen de Andrea Prodan traduciendo el reclamo de Steve para que se acabaran los salivazos fue la concretización del pedido de cambio. Era un eufemismo para una solicitud de retiro frente al mar. No justifico escupir a un artista, siempre y cuando ese artista no se haya convertido en grande por responder desde el escenario a los agravios con el doble de fuerza. Era el viejo escudándose de su propia juventud. Un joven Steve los hubiera orinado. Pero quien sabe, tal vez hoy tiene problemas en los riñones.