28.7.07

Nuevas viejas piedras

No puedo creer que tropecé otra vez. Me había jurado no volver a hacerlo. Será otro signo de mi inmadurez, no poder controlar los impulsos y arrojarse contra el pequeño "uno" que se planta sobre el hombro izquierdo (al menos para mí va al izquierdo) y dice: "¡No lo hagas! ¡Te vas a arrepentir!".
Yo ya he podido controlar la inyección consumista que comienza su carrera a la altura del pulmón y asciende de forma acelerada hasta estacionarse en la parte posterior izquierda del cerebro para controlar el movimiento de la mano derecha desde la cintura hasta el bolsillo posterior del pantalón para tomar la billetera y comprar la Revista Noticias porque su tapa "tienta". No lo hago más. A menos que sea yo el que esté en la tapa, nunca más volveré a comprar esa mentira. Pero no basta con controlar UN intercambio comercial. No.
Como decía, me había prometido no volver a adquirirlo. Pero el título kantiano sobre un tema al cual soy adicto (la comida) pudo más. Además, hacían ya muchos meses que no tranzaba con ellos y, a pesar de conocer la mediocridad (son mediocres sobre todo porque con el poder de presión y económico que tienen bien podrían hacer un producto interesante), me mentí: "Tal vez mejoraron en este tiempo". Obvio que no. Pero uno se miente para luego echarle la culpa al "uno" del hombro derecho y recriminarle viste, te dije que no iban a cambiar.
Y fui disparado al kiosco en reclamo de esa letra que los propulsores de ese espacio mediático se quieren apropiar.
Nota a Ferrán Adriá (el mejor cocinero del mundo, un tipo sumamente interesante). Análisis del comer. Todo por la módica suma de $1. Todas viles mentiras que en el interior no se concretarían, con un reportaje paupérrimo, una nota superficial como sólo ellos saben escribirla.
Sí. Volví a comprarla.

15.7.07

Colores primarios

1. El primer gran derrotado por Mauricio Macri el pasado 24 de junio fue Jean-Baptiste Poquelin, mejor conocido como Molière. El dramaturgo francés murió en 1673 en plena representación de El enfermo imaginario, en donde un hipocondríaco le teme a los médicos. La particularidad de esa obra es que el protagonista viste todo el tiempo ropas amarillas, y con la muerte en escena del escritor y actor, se instaló la asociación de la mala suerte con ese color. ¿Qué mejor para un hombre tan ególatra como Jean-Baptiste que trascender no sólo por sus textos sino también por su forma de morir? Trescientos treinta y cuatro años después, el hijo argentino de un inmigrante italiano decidió que ese sería el color que lo acompañaría en su nuevo intento político, venció con un tono patito pero furioso y demolió el mito (podría ser demolió a Molière, pero suena cacofónico).

2. Fue un giro. Una de las tantas vueltas que los asesores de MM, comandados por el ecuatoriano Jaime Durán Barba (padre de la criatura), le encontraron a los comicios porteños. Porque aparentemente los "vecinos" no estaban sólo hartos de las promesas de campaña, de los discursos vacíos, de las caminatas sin sentido por barrios a los que los ganadores nunca regresan sino en vísperas de una nueva votación: se cansaron también del rojo, del verde y del azul.

3. Los colores en política están asociados a ideologías. Suena horrible, pero uno no puede imaginar al centro-derecha acompañado por carteles rojos. O a alguna agrupación trotskista con banderas azules. La historia de los partidos políticos hizo que ciertos colores acompañen a ciertos planes de trabajo. Por suerte, a fuerza de elecciones, no quedó un encasillamiento inamovible. Además, el color se usó también para oponerse a otros cuadros políticos. La centenaria UCR tomó el rojo y el blanco como sus matices. Y el Justicialismo, que no representaba en sus orígenes una expresión de centro-derecha, tenía que oponerse al radicalismo y quedó el azul. Porque ¿Qué otro color se opone mejor al rojo? Esta situación no se circunscribe al ámbito local, sino que en el resto del planeta sigue vigente la dicotomía Azul-Rojo (PP-PSOE en España, UMP-PS en Francia...)

4. Y el verde quedó relegado a los humanistas o ecologistas. En realidad, no es un color que haya sido muy bien explotado por los partidos políticos, y tal vez esa somnolencia en los líderes hizo que se convirtiera en una bandera sin fronteras de la ecología (que irónicamente en este preciso instante en que escribo es izada por el ex vicepresidente del mundo libre Al Gore, acompañando recitales de Madonna y de Metallica).

5. En cuanto a la paleta, MM apostó más y recogió el premio gordo. Porque incluso Jorge Telerman, entendiendo que la disputa coloreada era obsoleta, mandó hacer carteles tanto azules como rojos y verdes. Y ni que hablar del extremismo pop-moderno del Warhol de calvas en el centro de la Ciudad. El oficialismo personalizado en Daniel Filmus jugó a lo seguro, como en toda la campaña, hasta en los carteles. Fondo azul y letras blancas. Un cartel nacional, porque "está en juego un proyecto de país". Y un país peronista debe ser azul.

6. Pero la fiebre amarilla pudo más. Barrió con lo viejo, con los colores que representan el pasado. PRO hace política nueva desde una estética nueva, habrán pensado. Es parte del cambio. Letra negra con fondo chillón para saber que Mauricio y Gabriela piensan como nosotros. Para que una caterva de slogans añejados parezca nueva en este marco de revolución conciliadora. Porque otra cosa que quedó clara es que el marco es mucho más importante de lo que hasta el 3 de junio (primera vuelta) se pensaba.

7. El cambio a tiempo fue uno de los aciertos de Jaime Durán Barba y sus secuaces. Porque tampoco uno debe olvidarse del pasado de esta Propuesta Republicana, que nació en 2005 como una fusión del macrista "Compromiso para el Cambio" y el lopezmurphysta "Recrear". CPC perdió con Ibarra en 2003, con carteles azules y letras blancas. Recrear perdió con Kirchner las presidenciales para 2003, con carteles azules y letras blancas. Incluso la primera presentación de PRO fue con fondo azul y letra celeste, aunque ahí sí vencieron en las elecciones para diputados 2005. Pero mencionar el pasado no conviene. Eso no es PRO.

8. "...hay una explicación física por la cual utilizo el color amarillo en mis descripciones. Cuando empecé a perder la visión, el último color que vi fue el amarillo, porque es el más vívido de los colores. Por eso en Estados Unidos tienen la Yellow Cab Company (Compañía de taxis amarillos). Al principio pensaban en hacer los autos en rojo. Pero alguien descubíó que por las noches o en los días con mucha niebla, el amarillo resaltaba mejor. Ahora, cuando empecé a perder la visión, cuando el mundo empezaba a desvanecerse ante mí, mis amigos se mofaban porque siempre usaba corbatas amarillas. Pensaban que realmente me gustaba el amarillo, a pesar de que era demasiado chillón. Yo les dije: "Será chillón para ustedes, pero no para mí, porque es el único color que puedo ver!". Vivo en un mundo gris, pero el amarillo se destaca..." (Jorge Luis Borges, a The Paris Review, 1967)

9. No hay que caer en la ingenuidad de creer que los responsables de PRO se inspiraron en JLB y sus mensajes políticos ocultos para decidirse por el amarillo. Pero es un ejemplo más para mostrar que desde el macrismo se supo leer que incluso los colores transmiten ideología. Amarillo es cambio, es novedad, es aire fresco. Azul, verde y rojo es el pasado, el mismo pasado sobre el que no queremos escuchar más.

10. ¿Servirá el amarillo para que surja una proliferación de partidos con colores hasta ahora inusuales?, ¿PRO continuará con su mutación y para octubre se presentará con carteles violetas?, ¿El PJ, el Frente para la Victoria y la UCR reconocerán el cambio de tonalidades como una de las tantas modificaciones estructurales que les reclama la sociedad civil? En principio, el Gobierno parece haber modificado algo: Los carteles con la cara de Cristina como candidata para octubre son un festival de maquillaje.

9.7.07

Copos

La ultramaquillada cara de Cristina Kirchner empapela la Ciudad.
El cambio recién comienza, aseguran sus asesores.
Y hoy, en el cumpleaños 191 de nuestra independencia, la nieve se adueña de Buenos Aires.
¿Será este el principio del cambio?
¿Se habrán esforzado quienes rodean a la ahora candidata por mantenerla en el país y crearon este fenómeno climático para que no extrañe tanto sus escapadas de shopping a Suiza?

¿Dónde va la gente cuando nieva?

PD: Hubo dos alteraciones climáticas trascendentes en los últimos meses: el granizo y esta semi-nevada. Ninguna fue anticipada por el Servicio Meteorológico.