Alta en el cielo
Tardé en leerlo; tuvo que insistirme un amigo, con la excusa (que no se porqué a veces funciona) "lo terminás en dos días y no te vas a arrepentir". Y fue cierto -como suelen ser las afirmaciones sustentadas por ese endeble argumento-.
Hacía mucho tiempo que no encontraba en la "nueva literatura" un texto tan genial como Las Primas, el irónico Premio a la Nueva Novela 2007 de Página 12, entregado a Aurora Venturini.
La historia, ambientada en la ciudad de La Plata de los años '40, la cuenta en primera persona Yuna, quien sufre un leve retraso mental que intentará superar de manera autodidacta (con diccionarios y libros de estudio) al tiempo que va contando su niñez y adolescencia rodeada, entre otros personajes, de: una hermana con un severo retraso ("la mentalidad de un chico de 4 años"); una madre indiferente; una severísima, ignorante y conservadora tía Nené; un camaleónico profesor de pintura; y una misteriosa prima, la más interesante actriz del repertorio familiar, la liliputiense Petra.
Yuna es una pintora que expresa sus sentimientos y una historia paralela en sus cartones y telas, y a medida que su habilidad como artista crece, también lo hace el interés del mercado por sus cuadros. Así, Las Primas es también una historia sobre el ascenso social mediante las actividades culturales, más allá de las capacidades sociales (Yuna primero se autodenomina "incapaz de hablar con la gente", por temor a ser rechazada por ser "anormal").
Una narrativa novedosa, que atrapa al lector de principio a fin, y que obliga a todo aquel que lo termina (que estoy seguro que es el mismo número de personas que lo empieza) a comentarlo, recomendarlo y obligar a sus conocidos a que lo lean.
Las Primas es un elogio a la creatividad, nacido de la pluma de una mujer que podría ser bisabuela de cualquiera. Ah, ¿no lo mencioné?, Aurora tiene 85 años.
Hacía mucho tiempo que no encontraba en la "nueva literatura" un texto tan genial como Las Primas, el irónico Premio a la Nueva Novela 2007 de Página 12, entregado a Aurora Venturini.
La historia, ambientada en la ciudad de La Plata de los años '40, la cuenta en primera persona Yuna, quien sufre un leve retraso mental que intentará superar de manera autodidacta (con diccionarios y libros de estudio) al tiempo que va contando su niñez y adolescencia rodeada, entre otros personajes, de: una hermana con un severo retraso ("la mentalidad de un chico de 4 años"); una madre indiferente; una severísima, ignorante y conservadora tía Nené; un camaleónico profesor de pintura; y una misteriosa prima, la más interesante actriz del repertorio familiar, la liliputiense Petra.
Yuna es una pintora que expresa sus sentimientos y una historia paralela en sus cartones y telas, y a medida que su habilidad como artista crece, también lo hace el interés del mercado por sus cuadros. Así, Las Primas es también una historia sobre el ascenso social mediante las actividades culturales, más allá de las capacidades sociales (Yuna primero se autodenomina "incapaz de hablar con la gente", por temor a ser rechazada por ser "anormal").
Una narrativa novedosa, que atrapa al lector de principio a fin, y que obliga a todo aquel que lo termina (que estoy seguro que es el mismo número de personas que lo empieza) a comentarlo, recomendarlo y obligar a sus conocidos a que lo lean.
Las Primas es un elogio a la creatividad, nacido de la pluma de una mujer que podría ser bisabuela de cualquiera. Ah, ¿no lo mencioné?, Aurora tiene 85 años.
