
La nueva película de Wes Anderson,
Viaje a Darjeeling, es lo mejor que se estrenó en 2008 -aunque originalmente es de 2007, pero ya son conocidas las demoras para el mercado local-.
Owen Wilson, Adrien Brody y Jason Schwartzman (que colaboró en el guión) son los hermanos Whitman, que encaran un viaje a la India por dos razones:
A. un reencuentro místico con su verdadero ser, impulsados por Francis (Owen Wilson), sobreviviente de un accidente en moto; y
B. la búsqueda de su madre (la siempre presente Anjelica Houston), desaparecida desde hace un año, post muerte del padre de la familia.
El film termina siendo una crítica a las travesías espirituales que suelen realizar los estadounidenses llegada cierta etapa de su vida, con el humor al que ya nos acostumbró el director en películas como
Los excéntricos Tenembaums o
Vida acuática.
Además, y al igual que en los filmes mencionados, tanto la fotografía como la banda sonora que acompañan el relato de
The Darjeeling limited (tal el título original), son geniales.
Un dato fundamental: no llegar tarde al cine, porque antes se emite un corto,
Hotel Chevalier, que en 13 minutos no sólo aporta información vital para la película, sino que también nos ofrece una hermosa vista del cuerpo de Natalie Portman.