"... Y si mi chica ya no me quiere, ya no me importa, ya no me importa. Y si esta noche no vuelvo a casa, ya no me importa, ya no me importa. Y si mi chica ya no me espera, ya no me importa, ya no me importa: Con mis amigos, hoy, vamos a bailar..."
Bajé del 44 frustrado. Nunca pude decirle al hombre que estaba sentado a mi lado que, a pesar de que evidentemente se había tomado su tiempo, el peinado arquitectónico no lograba tapar su calvicie.