12.1.09

Cuadro

El trazo definitivo fue para sus ojos.
Marlene seguía acostada en esa postura incómoda, con todo el cuerpo dándole la espalda pero con la cabeza torcida, mirando por el ventanal. La lluvia no había impedido que saliera el sol, y la playa es siempre más hermosa durante un aguacero. Las gaviotas buscaban cobijo en la galería trasera del caserón; temblaban de frío.
- Los días así me dan ganas de llorar -dijo ella, sin saber que el cuadro ya estaba terminado.
Cabellera larga, rubia, que se desmoronaba sobre sus hombros como un edificio en implosión. Las arrugas de su cuello, dunas de terciopelo blanco perlado. El lunar en su mejilla, ojo de alguna noche. El brazo izquierdo mantenía la tensión, soportando el peso del cuerpo.
El pintor seguía observándola, disfrutándola. Acuarelas desparramadas por el piso, paletas secas ya. Acrílicos multicolores y los pinceles, mucho más largos que los de las películas.
El viento que agitaba las olas en la costa golpeaba también las copas de los árboles que decoraban el jardín delantero. La casa más cercana, a quince kilómetros.
El auto se detuvo en la entrada.
Sigiloso, bajó sin cerrar la puerta del vehículo: la lluvia lastimaba el tapizado de cuero negro.
¿Lágrimas o gotas?
Una liebre salió disparada de los matorrales lindantes al portón.
Se asomó a la ventana de entrada, sin importarle destruir las flores.
Se acercó despacio, temblando, al vidrio traslúcido.
Ya lo sabía, pero lo confirmó.
Y decidió nunca más pisar la costa.

9.1.09

Demasiado


7.1.09

Collective-O

Estoy seguro de que no soy el único que lo pensó:
¿No estaría bueno que permitieran a los pasajeros de colectivos pasarse a otro de una misma línea si éste va vacío y el nuestro está repleto?

3.1.09

Desierto

Lo primero que pensé al regresar de la caminata nocturna del viernes 2 de enero era que se confirmaba mi creencia: los porteños eligen el primer mes del año para tomarse vacaciones.
Ahora bien, ¿no era que por la crisis iban a dejar de viajar o tomarse esos famosos "días en la costa"?
Lo poco que vi de las crónicas de temporada indica que no hay muchos visitantes en las playas argentas -al respecto, todavía sigo sin comprender cómo alguien puede elegir Mar del Plata como destino de descanso... es irse de una Ciudad abarrotada a otra-.
La pregunta sería entonces, ¿dónde están los porteños?
Sea cual fuere la respuesta, espero que las noches veraniegas sigan presentándose como la de ayer: fresca, un poco ventosa y calles vacías.